Llamadas A Trascender En Nuestras Relaciones

¡Todo es Gracia!, así puedo definir nuestro retiro! Los temas fueron formidables, todos a partir de la comunidad: fundamentos de la comunidad; comunidad y oración; comunidad y la caridad fraterna; comunidad y perdón; y comunidad y la eucaristía. En todas causó gran alegría por toda esta riqueza que es nuestra; de nuestro padre San Agustín. Temas que son siempre actuales y puntuales en la vivencia del evangelio, verdadera fuente de nuestro carisma. A mí particularmente me causó gran alegría y enamoramiento, pues soy una apasionada por la vida común y fue como realimentar esta pasión, que fue fuerte y decisiva en mi discernimiento vocacional. Me acuerdo que desde el primer encuentro con las agustinas en la comunidad de Cariacica ES, Brasil, sentí que allí era mi lugar, las sentí como parte de mí, como mis hermanas, por ver y descubrir cómo vivían felices.

El tema de la comunidad y la caridad fraterna fue el que más me llegó al corazón; sentí un gozo y un sentimiento de agradecimiento tan grande por formar parte de una comunidad y también por descubrir todo lo que Dios hace en mí y por mí a través de ella. Yo creo en la comunidad como un don de Dios que es posible hoy, en un mundo ciego al consumismo y al individualismo, donde las relaciones son marcadas por la superficialidad y por la búsqueda de uno mismo. Yo soy feliz en la vida que el Señor escogió para mí. No estamos libres de desafíos, al final, la comunidad es formada por humanos, pero cuando Cristo es el centro de la comunidad, Él nos descentra de nosotras mismas. Somos llamadas a transcender en nuestras relaciones y a levantar el corazón a Dios, pues como dijo nuestro padre Agustín: “si el corazón queda en la tierra se pudre.” El amor es el vínculo de la comunidad, él debe impulsar todas nuestras acciones, que tiene como fin llegar a Dios.

El retiro fue apenas el inicio de un trabajo que debe ser puesto en práctica, debemos sembrar y cultivar cada vez más esta vivencia del evangelio del cual bebe toda nuestra espiritualidad, pues todos somos responsables por el bien de la comunidad. Nuestra primera misión como Agustinas es en la comunidad, teniendo una sola alma y un solo corazón dirigidos a Dios.
Doy gracias a Dios por la oportunidad de volver al corazón a través de  estos ejercicios agustinianos, que nos fue presentado tan gustosamente por Nieves Mary.

Juliana Lima. Novicia MAR