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VOLUNTARIOS EN GUAMOTE

VOLUNTARIOS EN GUAMOTE

Por segundo año consecutivo la comunidad de Guamote recibe durante todo el mes de julio voluntarios de ARCORES. Este año han venido Julia Rodríguez, jubilada de Madrid, y fray Fernando Martín, O.A.R. que trabaja en el colegio san Agustín de Valladolid.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora no solo por el trabajo que han realizado en la parroquia y la ayuda que nos han prestado a la comunidad, sino porque Julia pertenece a la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta y fray Fernando religioso y sacerdote Agustino Recoleto. Hemos compartido vida comunitaria, vida de oración y vida de misión las tres ramas de la Orden.

Son múltiples las actividades que han realizado. Se pueden resumir de la siguiente manera:

TALLERES PRÁCTICOS: En diferentes comunidades (San José de Tipín, San Miguel de Encalado, Jatumpamba y Cebadas) y el convento Julia enseñó a hacer diferentes platos con papas y huevo. Los que más éxito tuvieron fueron la tortilla de papas y los huevos rotos, aunque a los niños los que más le gustaron fueron las papas a la importancia. También enseñó a hacer a las mamitas más jóvenes alimentos muy nutritivos para alimentar a los bebés: maicena, compota, puré de frutas. Julia también colaboró en el taller de bordado que el P. Guilo está impartiendo en la matriz.

TALLERES TEÓRICOS: Tres tipos de talleres son los que se han impartido en las visitas a las comunidades. Fundamentalmente iban dirigidos a las jóvenes del programa que se está realizando gracias a la ayuda de ARCORES “Prevención de la violencia sexual y el embarazo adolescente y atención integral a madres jóvenes en Guamote”. En la comunidad de Santa Clara de Guasán sobre la Dignidad humana, a todas las jóvenes uno sobre la Violencia intrafamiliar. Este se repitió en la comunidad de Cebadas. Y, finalmente, a todas las chicas que reciben beca uno sobre la Importancia de los estudios.

FORMACIÓN: Dos sábados por la mañana se dieron dos sesiones de formación a todos los catequistas de la Matriz y de las Comunidades sobre el ser enviado del catequista y sobre la Eucaristía. Fueron muy prácticas. A la segunda jornada de formación se unieron los directivos de la pastoral indígena.

VISITAS: Aprovechando los talleres en las comunidades se aprovechó para visitar personalmente a jóvenes mamás en situaciones de vida difíciles o con sus bebés desnutridos. También se visitó a alguna persona de modo particular. Cabe destacar la visita que se hizo a la mayoría de los 27 huertos familiares que forman parte del programa que estamos desarrollando para que las familias coman sano y equilibrado.

CELEBRACIONES: Además de las celebraciones diarias cuidadas en el convento, pudimos celebrar diferentes eucaristías por las comunidades. Tiempo de orar y tiempo de compartir. También acompañamos bautismos y matrimonios con ritos mestizos, indígenas y católicos. La celebración más importante en la que se participó fue la 79 Cantonización de Guamote junto con las parroquias de Cebadas y Palmira. Fiesta de unidad y de identidad.

EVANGELIZACIÓN EN LAS ONDAS: Aprovechamos la presencia de los voluntarios para que colaboraran en la Voz de Guamote. Julia nos dejó su testimonio de vida en el programa Mujeres de mi tierra que coordina la hermana Irma, y Fernando nos dejó grabadas reflexiones religiosas para comenzar la mañana.

COLEGIO VIRGEN DEL CONSUELO: Coordinamos con la hermana Maruja para que durante dos jornadas intensivas el claustro de profesores recibiera formación agustiniana: la vida de san Agustín, los valores agustinianos, la interioridad y la pedagogía agustiniana. También se compartió metodologías de trabajo. Fueron dos días ilusionantes donde se pudo compartir mucho trabajo educativo.

También es importante señalar que hemos tenido diferentes salidas comunitarias de convivencia y esparcimiento donde ha reinado el buen ambiente y la fraternidad. Las lagunas de Atillo, las faldas del volcán Chimborazo, Coltán y el pueblo de Baños fueron nuestros destinos.

Finalmente, quisiéramos invitar a leer una bonita historia sobre la nieta de Julia que pidió a su “abu” que comprara unos zapatitos a una niña que había visto descalza en una foto. Hubo que localizar a la niña. La historia se titula “Unos zapatitos de mi hucha” y está publicada en la web de ARCORES.

Unos zapatitos de mi hucha (arcores.org)

 

 

 

 

ENTREGA DE DETERMINACIONES EN CALI

ENTREGA DE DETERMINACIONES EN CALI

El sábado 9 de septiembre en Santiago de Cali las hermanas Olga Vega, Ofir Muñoz y Myrian Neira se reunieron con las hermanas de las comunidades de La Merced, casa de hermanas mayores El Limonar y Colegio Nuestra Señora de la Consolación para dar a conocer las Determinaciones del XIII Capítulo general.

La jornada se inició con el saludo y animación de la Hna. Olga Lucía Pérez, quien manifestó la alegría de ver a distancia a las hermanas de estas comunidades e invitarlas a aprovechar este tiempo para disponer el corazón para acoger las nuevas vocaciones que el Señor quiera regalarnos, llevar a la práctica todo lo que se va recibiendo para formar auténticas comunidades de fe y esperanza que testimonien con alegría su ser de consagradas.

El contenido de las Determinaciones fue presentado en su orden, precedido de una explicación de la convicción que acompañó el capítulo donde el protagonista fue el Espíritu Santo. Todas las hermanas participaron en las diferentes actividades ofrecidas, que tenían como fin animar mente y corazón para entender y acoger lo que esperamos vivir en el sexenio.

A medio día hicimos entrega de las Determinaciones en medio de la Eucaristía que presidió Fr. César Patiño, oar. Cada hermana las marcó con su nombre como símbolo de acogida y compromiso de llevarlas a la vida.

 

LECTIO DIVINA. DOMINGO 25, TIEMPO ORDINARIO: 24 DE SEPTIEMBRE DE 2023

LECTIO DIVINA. DOMINGO 25, TIEMPO ORDINARIO: 24 DE SEPTIEMBRE DE 2023

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

INTRODUCCIÓN

         San Mateo, en esta parábola, intenta advertir a los cristianos de su comunidad, que no es ningún privilegio haber accedido a la fe antes que los demás. Este sentimiento de superioridad estaba muy arraigado en el pensamiento judío. Ellos eran los elegidos y los privilegiados. Dios no podía tratar a los demás como tenía obligación de tratarlos a ellos. Es una advertencia para los cristianos de todos los tiempos que, por el hecho de haber nacido dentro de una familia creyente, nos creemos superiores a los que no creen y, con nuestros méritos, exigimos nuestros derechos ante Dios.

TEXTOS BÍBLICOS

1ª lectura: Is. 55,6-9.     

2ª lectura: Fil. 1,20-24.

EVANGELIO

San Mateo 20, 1-16:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.» Palabra del Señor

REFLEXIÓN

1.– Una parábola desconcertante.  Al principio, todo parece normal. Se trata de un buen propietario que contrata a los jornaleros con un denario y después quiere que su finca produzca más. Por eso contrata a lo largo del día a otros, incluso en la última hora.  Podemos pensar en su aspecto social: le preocupa la gente en paro, la pobre gente que no tiene para dar a sus hijos el pan de cada día.  Pero, a la hora de pagar, da a todos el mismo jornal. Y esto sorprende y hasta escandaliza.  Podría el propietario haber comenzado a pagar a los primeros y después a los demás. Se habían ido marchando poco a poco y no se hubieran enterado de lo que pagó a los últimos.  ¿Por qué no lo hizo?  Lo que Jesús pretende en las parábolas es la parte “sorpresiva”, la parte “novedosa»‘, porque ahí está el centro del mensaje que nos quiere trasmitir.   Jesús no quiere hablar de jornaleros, de trabajo ni de sueldos. Quiere hablarnos del Reino de Dios.  Y en ese Reino no basta con la justicia. Dios es justo, pero es muchísimo más que justo.  Es un Padre maravilloso que nos desborda con su bondad.  Jesús está hablando de cómo es el corazón de Dios.  Es un Padre y no puede tolerar que unos hijos suyos, que no han podido encontrar trabajo durante todo el día, se queden sin comer. Dios es como el padre del hijo pródigo, que no hizo justicia, no exigió restitución, no actuó sensatamente; se volvió loco de alegría porque había recuperado al hijo que ya daba por perdido.

2.- Parábola provocadora. Para caer en la cuenta de la novedad de esta parábola debemos tener presente una parábola rabínica del tiempo de Jesús. Dice así· Un rey contrató a sus obreros. Había uno que se esforzó mucho en su trabajo. ¿Qué hizo el rey? Se lo llevó a pasear cien pasos con él. Cuando llegó la tarde los obreros fueron a recibir su salario y el rey le pagó también un salario completo a aquel obrero (que había estado paseando). Los otros se quejaron diciendo: Nosotros nos hemos cansado durante todo el día mientras que ése sólo se cansó dos horas y se le da un salario completo como a nosotros. El rey les dijo: “Ése se cansó en dos horas más que vosotros durante toda la jornada”. Aquí se premia el esfuerzo de ese obrero que, en dos horas, hizo el trabajo de todo un día. Pero en la parábola de Jesús no se dice que el que fue contratado a última hora trabajara más que los demás. La razón por la que el patrono le da el salario completo es porque es bueno”. Se destaca la bondad de Dios.  Según Jesús, la bondad de Dios es insondable y no se ajusta a los cálculos que nosotros podamos hacer. En realidad, sólo podemos entender la parábola si caemos en la cuenta de que el nombre de Dios es Gracia, Amor, Benevolencia, que permanece fiel incluso cuando es rechazado y tiene –como diría Francisco de Asís- una «voluntad de amar que no se retira».

3.– Parábola alucinante. Lo que más nos urge en estos momentos es descubrir el verdadero rostro de Dios, revelado por su Hijo-Jesús. El gran teólogo Karl Rahner designaba a Dios de esta manera: “el Misterio que de ordinario llamamos Dios”. Dios es un misterio, pero no para nuestra razón, sino para nuestro corazón. Un misterio de amor que nos desborda. ¡El que ha visto el mar por primera vez, queda fascinado por su grandiosidad y dice! ¡Ya he visto el mar! ¡Vana ilusión! Sólo has hecho asomarte un poco al mar. El mar es inmenso y los que lo disfrutan de verdad son los “buenos buceadores”. El que sabe bucear en ese mar es feliz y salta a la playa de la tierra dispuesto a contagiar el mundo de tanta belleza, de tanta grandeza, de tanta bondad. Vivir y transmitir ese amor a los demás, he ahí la verdadera fiesta del creyente en Jesús.  

SAN AGUSTÍN COMENTA

Mt 20,1-16a: Soy obrero como vosotros

Pensad que sois vosotros quienes habéis sido conducidos a la viña. Quienes vinieron siendo aún niños, considérense los conducidos a primera hora; quienes siendo adolescentes, a la hora tercia, quienes en su madurez, a la de sexta; quienes eran ya más graves, a la nona, y quienes ya ancianos, a la hora undécima. No os preocupéis del tiempo. Mirad el trabajo que realizáis; esperad seguros la recompensa. Y si consideráis quién es vuestro Señor, no tengáis envidia si la recompensa es para todos igual. Sabéis cuál es el trabajo, pero lo recordaré. Escuchad lo que ya sabéis y realizad lo que oísteis.

Sermón 49,2.

PREGUNTAS

1.- ¿Me siento felizmente desbordado por la bondad del Padre?

2.- ¿En qué Dios estoy creyendo? ¿En el Dios de los filósofos y los sabios? ¿O en el Dios revelado por Jesús?

3.- ¿Me fascina un Dios tan bueno?   ¿Me llena de gozo el poder anunciar   a un Dios tan sorprendente y tan encantador?

Esta parábola, en verso, suena así:

Los que ahora son

últimos, brillarán altos;

y los que son los primeros

después estarán abajo

Jesús contó esta parábola

para rechazar a saco

la actitud de fariseos

engreídos, endiosados,

que lo criticaban mucho,

por ser en su trato diario,

amigo de pecadores

y de ricos publicanos.

Jesús explica su gesto

de atención a marginados,

porque imita al Padre Dios,

misericordioso y santo.

Dios es el amor que rompe

todos esquemas humanos.

Dios es el “patrono bueno”.

A sus hijos va pagando

el mismo jornal de amor,

porque están necesitados

de caricias, de perdón

y de besos de sus labios.

Dios es todo corazón

sin puestos privilegiados.

Todos, primeros con últimos,

nos sentamos a su lado.

En una comunidad

sobran todos los hermanos

envidiosos, descontentos,

cizañeros y amargados.

(Escribió estos versos José Javier Pérez Benedí)

Lectio tomada de la web de la Diócesis de Aragón

MES DE ENCUENTROS: CON EL SEÑOR Y CON LAS HERMANAS

MES DE ENCUENTROS: CON EL SEÑOR Y CON LAS HERMANAS

La comunidad de Maracaibo, junto con la hna. Guadalupe Martínez, realizaron sus retiros anuales en la casa de Retiros Cristo Rey, en el Hatillo, dirigidos por el Padre Robert Yenci, jesuita. Fue una experiencia profunda, llena de Dios y una oportunidad de hacer “jugo de parchita”, expresión coloquial utilizada por el padre para referirse al discernimiento.

Al finalizar, nos congregamos en Caracas para esperar a nuestras hermanas Marina García, quien participó del Capitulo General y a la hermana Teresa que estaba en Colombia.

El día 31 de agosto, ya estábamos completas, así que era el momento propicio de compartir todas las experiencias: Capítulo General MAR, sínodo JAR, JMJAR, JMJ, vacaciones, encuentros, informaciones varias, etc.

Reconocimos en el compartir de todas estas experiencias el paso de Dios y su infinita misericordia para con cada una de nosotras; por otro lado, se nos entregaron las determinaciones generales para este sexenio.

Damos gracias a Dios porque nos llama, nos ama y nos envía como congregación a anunciar al mundo que queremos caminar “libres y disponibles por el Reino”.

Comunidades de Venezuela

¡OBRIGADO PORTUGAL!

¡OBRIGADO PORTUGAL!

Comienzo compartiendo esta experiencia con mucha alegría y también como dice San Pablo “con temor y temblor” porque fui agraciada, afortunada y bendecida al poder participar del encuentro de toda la Iglesia con Cristo, con María y el con el Papa Francisco. Digo que fue el encuentro de TODOS, no solo el encuentro de los jóvenes, aunque éramos muchos (la mayoría), pero me impresionaba ver a las personas mayores, de mediana edad, familias enteras, personas con discapacidad y niños, todos viviendo con gran fe y emotividad los días de la jornada.

Creo que cada día es una nueva oportunidad para volver a pasar por el corazón “algo” de todo lo vivido en Portugal y aunque quisiera narrar tantas experiencias, tantos detalles, nombrar a tantas personas, me detengo solo en algunos momentos que han quedado en mi corazón:

Nuestro grupo de peregrinos estaba conformado por 18 personas, éramos una comunidad bastante diversa y no todos nos habíamos visto antes, ni mucho menos nos conocíamos personalmente, pero nos unía la fe en Cristo y la convicción de vivir con intensidad la JMJ, creo que eso ya era un anticipo de lo que estaba por vivirse en el gran encuentro.

El 31 de julio sobre el medio día llegamos a Setúbal (Diócesis que nos recibió), sin embargo, hicimos el registro en la Iglesia San Sebastián, como comunidad nos dispusimos a realizar una caminata que nos llevó a la escuela de secundaria Bella Vista en la que nos hospedamos, fue una oportunidad para adentrarnos en la experiencia de peregrinaje, con nuestras mochilas cargadas y nuestro corazón lleno ilusiones comenzamos a ver y a descubrir en el compañero que iba a nuestro lado que nuestro viaje ya comenzaba a tener rostros y nombres concretos, historias de vida…

Hubo días difíciles en donde no faltaban los contratiempos por el trasporte, la salud, la comida, pero todo lo logramos superar en unidad, dialogo y ayuda mutua y siempre eran muy oportunas las palabras del Papa Francisco en sus reflexiones, especialmente en la Vigilia del sábado 5 de agosto: “Yo los dejo con esta idea, no más. Caminar. Y si uno se cae, levantarse, caminar con una meta, entrenarse todos los días en la vida. En la vida nada es gratis, todo se paga. Solo hay una cosa gratis, el amor de Jesús. Entonces con esto gratis que tenemos, el amor de Jesús y con las ganas de caminar, caminemos en la esperanza, miremos nuestras raíces. Sin miedo, ¡no tengan miedo!”. El Papa nos ha dejado una verdadera herencia de discipulado en estos días.

Una de las experiencias más gratificantes y que nos llenaron de alegría, fue, sin duda, estar en las calles inundadas de peregrinos, cantando, bailando, conversando, chocando las manos, intercambiando detalles, ¡era la Iglesia viva, la Iglesia misionera, la Iglesia en salida, la Iglesia que todos estamos llamados a seguir construyendo!.

Agracemos de corazón el cariño y dedicación de los voluntarios, especialmente de los que nos acompañaron en la escuela Bella Vista (Setúbal), cada uno de ellos con sus atenciones, cuidado y fraternidad nos hicieron sentir en casa, en familia, Dios los siga bendiciendo ¡OBRIGADO!

Hna. Diana Gómez, Misionera Agustina Recoleta.

LECTIO DIVINA- DOMINGO 24 – TIEMPO ORDINARIO

LECTIO DIVINA- DOMINGO 24 – TIEMPO ORDINARIO

No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

 INTRODUCCIÓN

El perdón no es más que una de las manifestaciones del amor y está en conexión directa con la debilidad humana. Uno de los graves errores del ser humano es creerse perfecto. Entre los seres humanos es impensable un verdadero amor que no lleve implícito el perdón. Dejaríamos de ser humanos si pudiéramos eliminar la posibilidad de fallar. Es lo que nos dice San Juan: “Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos y la verdad no está en nosotros” (1Jn. 1,8). No importan los muchos pecados con tal de reconocerlos con humildad y esperar con confianza el perdón de Dios que nunca falla.

 TEXTOS BÍBLICOS

 1ª lectura: Eclo 27, 30-28, 7

2ª lectura: Rm 14,7-9

 EVANGELIO: Mt 18, 21-35

 En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.» El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.» El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.» Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?» Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.» Palabra del Señor

 REFLEXIÓN

  1. La importancia del perdón en las primeras comunidades. La importancia del perdón en las comunidades primitivas está motivada por la importancia que le dio Jesús. Lo afirma en el Padre Nuestro: “Lo mismo que el pan es necesario para vivir, el perdón es necesario para “convivir” (Mt.6,12). Lo exige para poder celebrar la Eucaristía: “Si al tiempo de presentar tu ofrenda ante el altar caes en la cuenta de que tu hermano tiene algo contra ti, deja la ofrenda y vete a reconciliarte con él” (Mt. 5,23-24). Y sabemos que Jesús se muere perdonando a los que lo están asesinando (Lc.23,34). Jesús sabe que somos frágiles, débiles, y vamos a caer. ¿Cómo poder levantarnos? Con nuestra capacidad de perdonarnos. Pero esta capacidad de perdonarnos no es posible si Jesús no va por delante. La comunidad primitiva ha quedado impactada por el comportamiento de Jesús que perdona y excusa a sus propios asesinos. ¿Cómo no le vamos a imitar, aunque sea de lejos?
  1. El perdón de Pedro es grande, pero insuficiente. Los rabinos más generosos del tiempo de Jesús, hablaban de perdonar las ofensas hasta cuatro veces. Pedro se siente mucho más generoso y añade otras tres. Siete era ya un número que indicaba plenitud, pero Jesús quiere dejar muy claro que no es suficiente, porque todavía supone que se lleva cuenta de la ofensa. La frase del evangelio «setenta veces siete»no podemos entenderla literalmente; como si fuera el resultado de una operación matemática: 70 X 7=490. Jesús no hace uso de las operaciones de la razón sino del corazón. A Jesús, Pedro le pide una medida para el perdón. Y Jesús le contesta que hay que perdonar sin medida. Y esto es lo que Jesús está viviendo en su corazón con relación a nosotros. Por eso es un error grave que, a la hora de perdonar al hermano, yo me fije en la persona que me ha ofendido y no me fije en Jesús. Por ese camino no encontraré salida. Tengo que fijarme en el perdón de Dios, en cómo me ha perdonado Dios a mí. Y a eso va la parábola. El perdón incluso a los enemigos, como lo pide Jesús, es algo no sólo difícil sino imposible para nosotros. Es obra de su gracia.
  1. El perdón de Dios es tan inabarcable como su amor. La clave de la parábola está en la enorme diferencia de las cantidades. Unos pocos euros comparados con millones de euros. La enormidad en el perdón es de Dios; la tacañería en el perdón es de los hombres.  En realidad, Dios no puede dejar de perdonarnos como no puede dejar de amarnos. Por eso, cuando Dios nos perdona nos sana del todo; mientras en el perdón humano siempre quedan cicatrices. A los judíos les costó muchísimo entender ese amor perdonador de Dios. Por eso, aún en la misma parábola hay resabios de una mentalidad judía, ajena al pensamiento de Jesús. No es probable que sean de Jesús las últimas palabras de la parábola: “El Señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda”. No coincide con lo que nos ha dicho antes de que Dios nos perdona todo, sin pedirnos nada a cambio. En la predicación de las parábolas durante más de 40 años, o en la última redacción del evangelista se han metido –a veces– algunos elementos vetero-testamentarios que distorsionan la auténtica parábola de Jesús.

SAN AGUSTÍN COMENTA

… Dos son, en efecto, las obras de misericordia que nos liberan, y que el mismo Señor ha brevemente expuesto en el evangelio: Perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará. La primera —perdonad y seréis perdonados— se refiere al perdón; la segunda —dad y se os dará—, en cambio, se refiere a la prestación de un servicio. Dos ejemplos. Referente al perdón: tú quieres ser perdonado cuando pecas y tienes a tu vez otro al que tú puedes perdonar. Referente a la prestación de un servicio: te pide un mendigo, y tú eres el mendigo de Dios. En efecto, cuando oramos, todos somos mendigos de Dios: estamos a la puerta de un gran propietario, más aún, nos postramos ante él, suplicamos entre sollozos deseando recibir algo, y ese algo es Dios.

¿Qué te pide el mendigo? Pan. Y tú, ¿qué es lo que pides a Dios, sino a Cristo, el cual dijo: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo? ¿Deseáis ser perdonados? Perdonad: Perdonad y seréis perdonados. ¿Queréis recibir? Dad y se os dará.

Si consideramos nuestros pecados y contabilizamos los cometidos por obra, de oídas, de pensamiento y mediante innumerables movimientos desordenados, me parece que nos acostaremos sin una blanca. Por eso, a diario pedimos, a diario llamamos importunando en la oración a Dios para que nos oiga, a diario nos postramos y decimos: Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. ¿Qué deudas? ¿Todas o sólo algunas? Responderás: Todas. Pues haz tú lo mismo con tu acreedor. Tú mismo te fijas esta norma, tú mismo pones esta condición. A este pacto y a este compromiso te remites cuando oras y dices: Perdónanos, como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

 Sermón 83, 2-4

PREGUNTAS

 1.- ¿Estoy dando al perdón la importancia que le dio Jesús? ¿En qué lo noto?

 2.- ¿Me conformo con el perdón de Pedro? ¿O sigo a Jesús y trato de imitarle?

 3.- ¿Me siento anonadado ante el amor del Padre y su capacidad infinita de perdón? Y esto ¿a qué me compromete?

 ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ:

 

Los amigos de Jesús
caminamos tras sus huellas.
Con su perdón en la Cruz.
Él levantó una bandera.

Muchas veces en la vida,
pasamos por el dolor
de sufrir graves ofensas,
desprecios, burlas, traición.

Entonces reaccionamos
resentidos, con rencor:
“El que la hace me la paga”,
exclamamos con furor.

En cambio, Jesús nos pide
que tengamos compasión
del hermano que nos hiere,
y le ofrezcamos perdón.

Dios es misericordioso,
es una fiesta de amor.
Dios es Padre, y a sus hijos
perdona de corazón.

En nuestro Dios compasivo,
encontramos la razón:
Tenemos que perdonarnos
como nos perdona Dios.

Al perdonarnos, sentimos
Profunda paz interior.
¡Qué hermoso es ver los hermanos
habitar en comunión!

Haz, Señor, que entre nosotros
crezca esa bonita flor,
llamada perdón, olvido,
gracia, paz y compasión.

 (Escribió estos versos: José Javier Pérez Benedí)

Tomado de la pág web: diócesis de Aragón

 

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