ESTATUTOS DEL SECRETARIADO DE PASTORAL VOCACIONAL

 1)Marco referencial:

 

  1. Historia

            Hablar de la historia de la Congregación es hablar de “Vocación”. Salir “de un lugar, para ir a otro”, fue un camino de escucha a la llamada, de discernimiento y respuesta que aquellas grandes personas nos legaron, dejándonos el don maravilloso de nuestro carisma, desde la entrega total de su voluntad al plan de Dios.

            Todo comienza a inicios del siglo XX con el Papa Pio XI conocido como el Papa de las misiones.

           Nos situamos en el extremo oriente, concretamente en la región de Honan a donde llega la Orden de los Agustinos Recoletos. En Kweiteh está la casa de la misión en donde los frailes atienden distintas necesidades.

           En la mente de Mons. Javier Ochoa está la idea de llevar una congregación de misioneras y en su visita ad límina expone al Papa Pio XI sus inquietudes, recibiendo de éste la sugerencia de llevar religiosas de su misma orden.

            En España después de muchos intentos toca a las puertas del Convento del Corpus Christi de Granada, escribiéndole a la superiora y obteniendo una respuesta favorable, así como también del Convento de la Encarnación de Madrid. El celo misionero era grande y fueron muchas las que se ofrecieron como voluntarias para responder a ese llamado que Dios les hacía, sin embargo, las madres Esperanza Ayerbe de la Cruz, (del convento de la Encarnación), Carmela Ruíz de San Agustín y Ángeles García de San Rafael (del convento de Granada) son quienes Dios elige para ir a la misión de China en el año de 1931.

            Durante nueve años las religiosas se dedicaron al cuidado de las huérfanas, la formación de las jóvenes y la atención a los pobres, enfermos y encarcelados.

            “Pero el trabajo se multiplica. Monseñor Javier Ochoa acaricia en su proyecto misionero, la posibilidad de enviar dos hermanas a España para fundar un noviciado que nutra de misioneras la misión de China”.[1] Así es como, pocos años después, se abre el noviciado en Monteagudo, Navarra, España, con Madre Esperanza y Madre Carmela.

            Es difícil imaginar a nuestros fundadores haciendo pastoral vocacional como la entendemos hoy. Tenían claro que el origen y fin de toda vocación venía de Dios, pero también eran conscientes de que Dios pedía colaboración. Así “aquellos religiosos mantuvieron una relación filial y constante con Dios, supieron captar el soplo del Espíritu que los conducía hacia caminos desconocidos, pero tremendamente evangélicos”.[2]

            Con la guerra chino- japonesa se nubla el sueño de Mons. Ochoa de llevar misioneras a la misión de Kweiteh y surgen nuevos campos de misión. Aparece muy claro en nuestra historia el impulso misionero que dio el Espíritu Santo a la Congregación en la persona de nuestros fundadores; poco a poco se van abriendo nuevos horizontes, no sólo en España sino también en el continente americano.

            Años más tarde, esta pequeña congregación recibe a las Agustinas Terciarias de Cali. La Congregación de Agustinas Recoletas Misioneras de María se va fortaleciendo y poco a poco las vocaciones van llegando.

            El crecimiento de la Congregación y su expansión, fue propiciando una mayor organización que condujo a la creación de viceprovincias y posteriormente provincias[3], quedando constituidas tres provincias: Nuestra Señora de la Consolación, San Agustín y Santa Rita, y una Viceprovincia: Santa Mónica.

            Actualmente estamos presentes en diez países: España, China, Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina, Venezuela, Cuba, México y Perú. Desde hace algunos años Dios ha bendecido a nuestra congregación con nuevas vocaciones de países en donde aún no tenemos presencia como: Guatemala y República Dominicana.

            A lo largo de estos 71 años de fundación Dios nos ha mostrado, en cada momento, que Él sigue siendo el protagonista de esta historia.

            Cuando hablamos de Pastoral Vocacional debemos tener en cuenta que “La pastoral vocacional constituye el ministerio más difícil y más delicado”[4]. Nuestros fundadores no hicieron proselitismo vocacional para llenar nuestras casas; podríamos decir que no era una prioridad, la época, el ambiente religioso que reinaba en los hogares fueron los semilleros vocacionales de ese tiempo.

            Tan creativo y tan audaz fue el testimonio de aquellas misioneras que M. Carmela nos da la clave de la comunidad profética y por tanto vocacional, lo que ellas ofrecieron al mundo, en su vivencia de consagradas, como alternativa de felicidad:

            “En nuestras primeras casas, reinaba tal espíritu de servicio a la Iglesia en sus miembros necesitados, tanta fraternidad, sencillez y alegría, que era lo que más llamaba la atención a quienes nos conocían, convirtiéndose nuestras comunidades en focos de vocaciones…”[5]

            Desde hace ya varios años no sólo en nuestra Congregación sino en toda la Iglesia, la actual escasez vocacional ha obligado a revisar nuestros planteamientos pastorales y se ha llegado a una conclusión de primera importancia y en la que todos estamos de acuerdo: la pastoral vocacional debe ocupar un lugar central y trasversal en la pastoral de toda la Iglesia.

            En nuestras provincias, teniendo en cuenta la época, los recursos humanos y materiales, se ha hecho el esfuerzo por trabajar de una u otra manera la pastoral vocacional, muchas veces a la par de nuestros hermanos Agustinos Recoletos y otras con las diócesis o congregaciones religiosas, dando en algunos países mejores resultados que en otros.

            Hoy nuestro carisma, bajo el impulso del Espíritu Santo, que es la fuente de toda vocación, mantiene viva nuestra esperanza y nos motiva a colaborar con su proyecto convocando a otros muchos. No es la supervivencia de nuestras obras y proyectos la que motiva la obra vocacional, sino el designio del Padre de contar con obreros que lleven a cabo su proyecto. Ahí radica nuestra confianza. Él no dejará de seguir llamando.

Para las Misioneras Agustinas Recoletas ¿Qué es la pastoral vocacional?

            Las Misioneras Agustinas Recoletas, concebimos una pastoral vocacional centrada en la persona de Jesús Misionero y en su acción liberadora, reconociendo en el carisma no solo la identidad de nuestro ser sino la exhortación a compartirlo con todos aquellos que movidos por el Espíritu quieran vivirlo desde los diferentes estados de vida.

  1. Principios:

            “Sentimos la urgencia de ofrecer a los jóvenes de hoy el seguimiento de Jesús, como alternativa de vida que responde a sus aspiraciones más profundas y a la vez hace posible que El reine en esta sociedad sin respuestas a los interrogantes existenciales” (Cf. Determinaciones XI Capítulo General).

  • La persona de Jesús:

            Él es el que llama, invita a la alianza y comparte la misión. EL REINO. «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (DC 1; EG 7).

  • Advocación de Nuestra Señora de la Consolación. (CC. 13)

            “Las Misioneras Agustinas Recoletas en nuestro seguimiento a Cristo encontramos estímulo y fuerza en el amor e imitación de la Stma. Virgen, bajo la advocación de nuestra Señora de la Consolación como signo de esperanza y consuelo para nosotras y para todo el pueblo de Dios”.

  • La dimensión carismática recibida como don de Dios: Misionera, Agustina y Recoleta.

            Misioneras Agustinas Recoletas. “Estos tres rasgos, tal como la Iglesia los reconoce en nuestro carisma, constituyen nuestra identidad específica.” (Cfr. CC. 3). Nacemos como fruto de la acción del Espíritu Santo y reconocemos en nuestro carisma un regalo que debe ser conocido y compartido con otros que se sientan llamados a vivirlo desde cualquier estado de vida.

  • La oración, el discernimiento y el acompañamiento a las diferentes vocaciones.

            “El discernimiento vocacional no se realiza en un sólo acto, sino que se convierte más bien en un camino existencial acompañado constantemente por la presencia de Jesús, que se convierte en maestro, modelo y amigo de cada joven…. El acompañamiento de las jóvenes generaciones no es un extra con respecto a la tarea de educar y evangelizar a los jóvenes, sino un deber eclesial y un derecho de cada joven” (Instrumentum laboris del Sínodo de jóvenes 81).

            El acompañamiento vocacional es un proceso capaz de liberar la libertad, la capacidad de don y de integración de las diferentes dimensiones de la vida en un horizonte de significado. Por esta razón, un acompañamiento auténtico se esforzará por presentar la vocación no como un destino preestablecido, una tarea para realizar, un guion ya escrito, que se acepta descubriendo cómo ser buenos ejecutores (Documento Preparatorio Sínodo III, 2).

  • La cultura vocacional

            El Papa Juan Pablo II en su mensaje en la XXX Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones en 1993, fue quien motivó a la Iglesia a crear una cultura vocacional, promoviendo las que él llamó “actitudes vocacionales de fondo”, cuales son: la formación de las conciencias, la sensibilidad ante los valores espirituales y morales, la promoción y defensa de los ideales de la fraternidad humana, del carácter sagrado de la vida humana, de la solidaridad social y del orden civil. Según el pontífice, se trata de lograr una cultura que permita al hombre moderno volverse a encontrar a sí mismo, recuperando los valores superiores de amor, amistad, oración y contemplación.

            Se considera que en la cultura vocacional la articulación entre la pastoral vocacional y la pastoral juvenil, son elementos fundamentales, de tal modo que todos los esfuerzos de la pastoral juvenil han de converger en orientar al joven hacia una opción de vida cristiana en una vocación específica de servicio en la Iglesia. La pastoral juvenil es, por sí misma, vocacional y la pastoral vocacional no puede existir al margen de la pastoral con jóvenes.

  • La capacidad de riesgo

La invitación valiente y clara que presenta la vocación por su nombre, y cada una de las vocaciones específicas. Tener la valentía de llamar y provocar frente a las insinuaciones más o menos disimuladas, frente a una pastoral juvenil que no se concreta en proyectos vocacionales.

  1. Sujetos de la acción
  • Todas las comunidades de la congregación.
  • Comunidades parroquiales.
  • Comunidades educativas.
  • Semilleros vocacionales.
  • Equipos de pastoral vocacional.
  • Grupos OAR.
  • Ambientes juveniles evangelizados y no evangelizados.
  • La familia.
  1. Documentos de referencia
  • Boran, J., La realidad que vive la juventud de América Latina desde el punto de vista social, económico y cultural. En Seminarios, Vol. LI (2005), pp. 379- 405
  • CELAM, Asesoría y Acompañamiento en la Pastoral Juvenil, SEJ, 7. Bogotá, 1994.
  • CELAM, El proyecto de Vida, vocación de la Pastoral Juvenil, Bogotá 2003
  • CELAM, Espiritualidad y Misión de la Pastoral Juvenil, SEJ, 8. Bogotá, 1995.
  • A., Vocaciones. De la nostalgia a la profecía. Ed. Sígueme, Salamanca, 1991.
  • Civilización del amor, tarea y esperanza. Orientaciones para una pastoral juvenil latinoamericana. Col. Documentos del CELAM Nº 161, Bogotá, 2005.
  • Constituciones y Directorio General.
  • Dick, H., Cómo presentar hoy a los jóvenes la vocación cristiana. En Seminarios, Vol. LI (2005), pp. 369-378.
  • Directrices Generales de Formación
  • Documento preparatorio XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe yel discernimiento vocacional (2017)
  • Echeverría, L., La vocación, esa misteriosa luz, Cuadernos B.A.C., nº 6, Madrid, 1978.
  • Elzo, J., Jóvenes españoles 2002 y vocación. En Seminarios, Vol. L (2004), pp. 43-61.
  • Equipo Animación Vocacional Sol. Manual de pastoral vocacional. Ed. Savsol, México, 1992.
  • Favale, ,  La  vida como vocación.     En Vocación común y vocaciones específicas, Ed. Atenas, Madrid, 1984, vol. I, pp. 23-66.
  • González Anleo, J. – González Blasco, P., Análisis y perspectivas del perfil de los delegados de vocaciones. Todos Uno 120 (1994) 5 -35.
  • Instituto de       Pastoral         Vocacional,   Equipos         de       animación vocacional. Cuadernos vocacionales n°15, Buenos Aires.
  • Itinerario OAR (IVAR)
  • C. Martos, Abrir el corazón. Animación vocacional en tiempos difíciles y formidables, Madrid 2007, 227s.
  • JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica Redemptionis Donum (1984)
  • La Biblia
  • La Iglesia que peregrina en América Latina (2007).
  • Martos Juan Carlos. Salir y sembrar dos tareas vocacionales prioritarias y urgentes, publicaciones claretianas (2017).
  • Obra pontificia para las vocaciones eclesiásticas (1997).
  • Operarios Diocesanos, Curso Básico de Pastoral Vocacional, Manual para una iniciación en la pastoral vocacional.
  • Proyecto de vida: camino vocacional de la pastoral juvenil. Aportes y reflexiones de la pastoral juvenil latinoamericana. Col. Documentos del CELAM Nº 162, Bogotá, 2004.
  • Rubio Morán, L., La preparación de los agentes de la pastoral vocacional. Seminarios 29 (1983) 11-32.
  • «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional» Roma, 19-24 de marzo 2018.
  1. Marco operativo:

 

  1. Clave de vida:

            Ofrecer desde nuestra identidad carismática una pastoral juvenil y vocacional que sea constante, bien organizada y con un talante misionero, donde se propicien a nivel interno y externo espacios de encuentro, formación y acompañamiento en favor de la vocación de cada persona en su situación histórica, para que logre asumir una opción clara, libre y comprometida con Cristo.

  1. Opciones congregacionales:
  • Organizar equipos de pastoral vocacional.
  • Generar y promover una cultura vocacional en nuestras comunidades, pastorales y ambientes juveniles.
  • Ampliar la animación vocacional de ambientes evangelizados a los ambientes no evangelizados ni tradicionales, proponiendo a Cristo como eje vital del ser humano.
  • Incentivar el desarrollo organizativo y cuidadoso de actividades concretas con su debido seguimiento y evaluación.
  • Utilizar las nuevas tecnologías para impulsar la pastoral vocacional (Determinaciones Generales IV, 5).
  • Brindar formación e información a los diferentes agentes vocacionales, de tal manera que tengan bases antropológicas, teológicas, doctrinales, carismáticas, de acompañamiento y discernimiento para llevar a cabo la praxis vocacional.
  • Definir los criterios y medios de acompañamiento como Misioneras Agustinas Recoletas.
  1. Estrategias:

 

OPCIONES

ESTRATEGIAS

 

1.  Organizar   equipos                     de pastoral vocacional

1.1. A través de diferentes actividades se identifican quiénes pueden ayudar en la pastoral juvenil y vocacional.

 

 

 

 

 

2. Generar y promover una cultura vocacional en nuestras comunidades, pastorales y ambientes juveniles (ARAR).

2.1. Se da a conocer el proyecto vocacional en las comunidades MAR.

2.2. Se Identifican las opciones juveniles y vocacionales que actualmente hay dentro de nuestros campos de trabajo.

2.3. Las   promotoras  y    orientadoras          vocacionales animan a las comunidades en la vivencia de su

vocación como don y testimonio vocacional.

2.4. Se propician espacios y procesos de crecimiento humano que partan del anuncio kerigmático conociendo las angustias y esperanzas del joven que le ayuden a descubrir, discernir, optar y

desarrollar un proyecto de vida.

 

2.5. Se da más fuerza a la Semana Vocacional en nuestras pastorales.

3. Ampliar la animación vocacional de ambientes evangelizados       a     los

ambientes                     no

3.1. Se concretan acciones de salida en dirección a los jóvenes no allegados a la comunidad eclesial, respetando el riesgo y la novedad de dicho

horizonte.

evangelizados              ni tradicionales, proponiendo a Cristo como eje vital del

ser humano.

 

4. Incentivar el desarrollo organizativo y cuidadoso de actividades concretas con su debido seguimiento y evaluación.

Se Lleva un proceso de evaluación periódica de las actividades de la Pastoral Vocacional.

 

Ofrece lineamientos de PV para que cada comunidad local incluya las actividades en el proyecto comunitario.

5.  Utilizar      las          nuevas tecnologías para impulsar la        pastoral        vocacional (Determinaciones Generales IV, 5).

5.1. Diseño de un logo MAR para la pastoral juvenil y vocacional.

5.2. Se muestra la vocación como bien donado y recibido a través de publicidad visual, de tal manera

que exprese la vida entregada de las hermanas y laicos en cada contexto.

5.3. Promoción a través de vídeos y propaganda en las redes sociales el carisma, fundadores, las obras y pastorales de la congregación.

6.  Brindar     formación     e información      a                   los

diferentes                             agentes vocacionales. De tal manera que tengan bases antropológicas, teológicas, doctrinales, carismáticas, de acompañamiento y discernimiento para llevar a       cabo       la      praxis

vocacional.

6.1. Se estructura un plan de formación por niveles para los agentes de pastoral vocacional y ofrecerlo sistemáticamente a través de la página web o una plataforma que brinde esta posibilidad.

 

7. Definir los criterios y medios de acompañamiento como Misioneras Agustinas

Recoletas.

Unificación de criterios entre promotoras vocacionales y formadoras en conjunto con el secretariado de formación. Elaborando planes y programas, para el ingreso al aspirantado.

 

Se diseña el itinerario de pastoral vocacional MAR.

 

  1. Organización:

 

  1. Estructura y Equipos

             El secretariado general de Pastoral Vocacional está conformado por la consejera general y cinco hermanas nombradas por el gobierno general.

            En cada uno de los países se nombrará una promotora vocacional; en cada comunidad una orientadora vocacional y el equipo de pastoral vocacional en los países o lugares donde esta opción sea viable.

  1. Recurso humano necesario y perfil de liderazgo Promotora vocacional: (cf. DGF 60)
  • Identidad carismática: Vive su opción vocacional desde el carisma Misionero Agustino Recoleto y así lo da a conocer en los diferentes campos donde trabaja.
  • Clara identidad espiritual-vocacional: Cultiva actualmente su espiritualidad. Conoce su identidad vocacional y sabe expresarla con sus palabras. Asume el compromiso que corresponde a su vocación. Interpreta desde esta identidad sus formas de vida.
  • Profundo sentido de la Iglesia. Valora las distintas vocaciones y a todas las personas y ministerios de la Iglesia. Traduce su pertenencia a la Iglesia en las claves de Iglesia particular o diocesana. Se comprende a sí mismo como promotor de la Iglesia en la diversidad vocacional (P.D.P. 250, 253).
  • Es capaz de cierta profundidad contemplativa ante el misterio de Cristo, ante el Evangelio, y ante la realidad. Tiene una actitud de observación respetuosa de los acontecimientos y en especial de la historia personal de los candidatos.
  • Atenta a la solidez de la formación. Procura el crecimiento de los jóvenes de un modo integral. Propone experiencias formativas que ayuden a equilibrar su personalidad. Completa el cuadro de su formación y despierta su interés por el proceso de maduración de su personalidad humana y cristiana.
  • Paciente y perseverante. Da solidez y continuidad al proceso más allá de las inconstancias o de la volubilidad propia de los adolescentes y jóvenes
  • Capaz de presentar a Cristo y a la Iglesia. Evangeliza desde el conocimiento del misterio. Ofrece la catequesis cristológica vocacional y la catequesis eclesial sobre las diversas vocaciones. Descubre así el misterio de la vocación y la convocación cristiana.
  • Animadora de la oración vocacional. Ayuda a caminar a los candidatos hacia la oración oblativa vocacional. Sabe proponer diversos modos de orar y asume el papel de animador de la oración comunitaria. Como promotora vocacional es maestra de la oración.
  • Valora la diversidad de carismas. Conoce los diversos ministerios y carismas que existen en la iglesia particular. La estima y se abre a la participación en ellos. Los promueve equilibradamente.
  • Presencia fraterna y significativa. Se halla cerca de los jóvenes como una adulta, sin desfigurar su propia función orientadora, pero asumiendo una actitud fraterna. Permanece cerca de los jóvenes sin manipularlos ni condicionarlos, con el puro afán de hacerles el bien.
  • Entrenada para la entrevista. Tiene un conocimiento teórico y práctico de las técnicas de entrevista, de modo que se va haciendo experta en conducir un encuentro interpersonal y hacia la experiencia de Dios.
  • Con capacidad de conducir los grupos. Conoce las leyes de funcionamiento de los grupos humanos y en especial de los grupos vocacionales. Sabe conducir el grupo para formar un clima vocacional adecuado.
  • Actitud de discernimiento espiritual. Cultiva un talante discernidor en su vida ordinaria, rigiéndose en sus decisiones por la voluntad de Dios, el amor fraterno y la edificación comunitaria y orienta en la toma de decisiones a otros.

Orientadora vocacional: (Cf. DGF 61)

  • Identidad carismática: Vive su opción vocacional desde el carisma Misionero Agustino Recoleto y así lo da a conocer en los diferentes campos donde trabaja.
  • Actitud de discernimiento: Cultiva un talante discernidor en su vida ordinaria y en la vida comunitaria.
  • Con liderazgo e iniciativas en la comunidad: Mantiene vivo el interés personal y comunitario por las vocaciones y por todo cuanto a ellas se refiere.
  • Con capacidad de comunicación: maneja una comunicación asertiva y corresponsable con la tarea vocacional y congregacional.
  • Trabajo en equipo: Trabaja en comunión con el secretariado y con las promotoras vocacionales.

Laicos y miembros de los equipos de pastoral vocacional.

  • Identidad carismática: Identifica y vive su opción vocacional y desde su estado de vida se une en un trabajo de equipo para dar a conocer el carisma MAR.
  • Trabajo y organización en equipo: cuenta con habilidades de liderazgo y comunicación para organizar la pastoral vocacional y trabajar con otros líderes y responsables de la Iglesia local.
  1. Aspectos metodológicos esenciales Pedagogía:

 Pedagogía para la pastoral vocacional

            La tarea del animador vocacional consiste en crear las condiciones que ayudan a desencadenar entre las personas unas actitudes vocacionales de fondo que, a su vez, despiertan el germen de vocación que Dios ha depositado en sus vidas. En el 2014, en la 51 Jornada de oración por las vocaciones el papa Francisco nos invitaba a arar, sembrar y cosechar, Amadeo Cencini en 2016 habló de sembrar, acompañar, educar, formar y discernir. Ahora en el documento preparatorio para el Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” el Papa Francisco propone una pedagogía que consiste en salir, ver y llamar. Las tres propuestas se conectan por lo que acogeremos la primera enriqueciéndola con las otras dos.

            Arar: Significa preparar la tierra, abrir los surcos de tal manera que cuando caiga la semilla encuentre tierra firme. Para eso, es necesario quitar todo lo que podría impedir que la semilla de fruto y poner lo necesario para que crezca. De ahí que las Misioneras Agustinas Recoletas, asumimos que en esta primera etapa promoveremos todo lo que es cultura vocacional a nivel interno y externo, tomaremos conciencia de nuestras fortalezas y oportunidades, seguiremos dando a conocer el carisma con más fuerza y promoviendo una pastoral juvenil y vocacional en salida, cambiando si es necesario, como dice el papa Francisco estructuras y esquemas para brindar la oportunidad a los jóvenes de ser protagonistas en nuestras diferentes pastorales (Cf. Documento preparatorio del Sino III, 1).

            Sembrar: El que siembra la buena semilla

            La siembra vocacional es una tarea que corresponde a toda la comunidad cristiana y a la comunidad religiosa. En este sentido, hemos de implicarnos todas en la siembra vocacional. La promotora vocacional colabora, guía y promueve, pero sabe que el trabajo es de todas y que lo suyo es sembrar siendo conscientes de que la semilla puede caer a lo largo del camino, entre piedras, en tierra buena (Mt 13, 1-9). Su tarea es sembrar, para ello hay que salir hacia el mundo de los jóvenes, pasar tiempo con ellos, evangelizar la cultura juvenil sin predeterminar el camino de la gracia de Dios a partir de los propios esquemas (Cf. Documento preparatorio del Sínodo III, 1). Esto implica abrir espacios para que los jóvenes se puedan expresar, hacerles propuestas evangélicas donde se sientan involucrados e identificados, trabajar en nuestras pastorales pero también en otros ambientes no evangelizados.

            Cultivar: Después de la siembra de la Palabra, la promotora vocacional hace camino con aquellos que habiendo escuchado la llamada, quieren responder. El cultivo se hace mediante el acompañamiento personalizado, no solo con una orientación vocacional a la vida religiosa sino a un proyecto de vida de los jóvenes en el compromiso cristiano, de tal manera que se pongan en camino para encontrar la alegría del Evangelio.

 

 

 

 

[1] Cf. Ochoa, F. J. OAR. Boletín de la Congregación de Agustinas Recoletas de María. N°8 marzo. 1959, p.3

[2] Cf. García, Marina. M.A.R. Espiritualidad de la vida consagrada. Curia General. Madrid, 1997, p.24

[3] Cf. Castro, Nieves. M.A.R. Folleto historia de la congregación. P.20

[4] Cf. Nuevas Vocaciones para una Nueva Europa (NVNE), 6.

[5] Cf. Castro, Nieves. M.A.R. Folleto historia de la congregación. P.13