AFIANZAR LA VOCACIÓN

XVIII Encuentro de juniores/as, Madrid

Los días  2, 3 y 4 de marzo,  nos dimos cita más de 120 juniores y junioras de las diferentes congregaciones religiosas de España en la escuela  Regina Apostolorum, a cargo de los Misioneros Claretianos.

En la primera ponencia,  nos acompañó la hermana Nurya Martínez Gayol, aci quien trató los aspectos teológicos y antropológicos de la vocación, con el tema: la vocación, una razón de vivir. Hoy hay una pérdida del sentido existencial de la vocación; hay que ir a la raíz del llamado, reconociendo que somos vocación; somos teológicamente llamados. El reconocernos amados, el que resuene en nuestro interior esa voz que nos dice eres mío es la condición de posibilidad para vivir en autonomía  y libertad. La obediencia se entiende entonces como oportunidad de participar de la libertad de Dios.

La segunda ponencia, la dirigió la hermana Consuelo Ferrús rmi, presentando claves y recursos para la perseverancia, como afianzar la vocación. Algunos conceptos nos ayudan a clarificar el tema: Perseverar, fidelidad, Permanencia y Consistencia. Como Claves para cuidar la fidelidad se presenta: la autenticidad, la fe, la libertad, la verdad, la transparencia y la determinada determinación.

En la tercera ponencia nos acompañó Ricardo Luis Carballada, op  con el tema: las crisis vocacionales y su superación. La crisis sucede cuando el yo ideal es desmentido por el yo real. La maduración se da cuando entre el conflicto de realidad y el conflicto de idealidad hay una distancia cada vez menor. Para salir de las crisis es necesario:apoyarse en el único fundamento de la vocación: la llamada; saber caminar en la niebla, no dejar de trabajarse; una política preventiva, que implica el cuidado personal (descanso, tiempo libre, espiritualidad) y evitar situaciones de riesgo.

En un cuarto momento nos acompañó la hermana Rosalía, misionera dominica, quien nos compartió un poco de su experiencia de más de 65 años de vida religiosa, la mayoría de ellos vividos en Japón. Nos decía “si creemos que Dios nos ama podremos confiar en Él”,  y refiriéndose a la oración: el tiempo lo necesitamos nosotros, porque no crecemos de repente”, “conocer lo importante que es la oración me ha salvado”. “Dios me ha hecho muy feliz aunque he sufrido mucho”.

Me siento agradecida por esta  experiencia de profundización del sentido de la vocación y pido al Padre, que nos ha llamado y que sostiene nuestro sí, nos de su gracia para aprovechar estos momentos y la fidelidad creativa para responder a los retos que se nos presentan a diario, para que al final de nuestra  vida podamos decir con Jesús: todo está consumado, todo ha tenido sentido, desde la experiencia del amor incondicional.

Karen Polanco mar

 

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