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LECTIO DIVINA- TRIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO

LECTIO DIVINA- TRIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  20, 27-38

Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: “Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda”. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.

Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?».

Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él».

Palabra del Señor.

¿QUÉ DICE EL TEXTO?

Una vez que Jesús ha hecho enmudecer a los fariseos, los saduceos -sus enemigos- se envalentonan y tratan de atraparlo en las redes de su casuística. Los saduceos representan la casta sacerdotal privilegiada, a la que pertenecían la mayoría de los sumos sacerdotes. Dentro del entramado social del judaísmo son los portavoces de las grandes familias ricas, que viven y disfrutan de los copiosos donativos de los peregrinos y del producto de los sacrificios ofrecidos en el templo. No hay que confundirlos con la clase formada por los simples sacerdotes, muy numerosa y más bien pobre. Situados en los círculos del poder y del dinero, los saduceos eran radicalmente materialistas, “negaban la resurrección de los muertos”, iban en contra de la expectación farisea de una vida futura y se servían de la religión para explotar al pueblo y vivir con más privilegios.

Quieren ridiculizar la enseñanza de Jesús que, en parte, coincide con las creencias de los fariseos sobre la resurrección de los justos. Para ello le presentan el caso de una mujer que, conforme a la Ley del levirato (Dt25,5), ha sido desposada sucesivamente por siete hermanos por el hecho de haber muerto uno tras otro sin descendencia. ¿De quién de ellos será la mujer si existe la resurrección de los muertos?

La respuesta que Jesús les da sigue dos caminos. Por un lado, les dice que la vida futura de los resucitados es una vida transfigurada y vivida en presencia de Dios. Por otro, apoya el hecho de la resurrección de los muertos en los mismos escritos de Moisés de donde sacaban ellos argumentos capciosos.

Para Jesús no tiene sentido una religión de muertos. El Dios cristiano no es un Dios de muertos sino de vivos. No es un ídolo que domine y engañe, que nos haya arrojado a este mundo y dejado en él, sino que da vida generosa y abundantemente. Los primeros cristianos fueron tildados de ateos por la sociedad romana porque no profesaban una religión basada en el culto a los muertos, en sacrificios expiatorios, en ídolos insensibles. Nuestro cristianismo no siempre ha logrado presentar a Dios como Dios de vida. Sin embargo, las promesas de Dios son siempre ofrecimiento de vida.

Ulibarri, Fl

SAN AGUSTÍN COMENTA

Porque los casamientos se hacen para tener hijos; los hijos vienen por la sucesión, y la sucesión por la muerte; por tanto, donde no hay muerte no hay casamientos; y así dice: «Mas los que serán juzgados dignos…»

Así como nuestra palabra se forma y perfecciona con sílabas que se siguen y suceden, así los mismos hombres de quienes es la palabra, siguiéndose y sucediéndose, hacen y perfeccionan el orden de este siglo, que es el tejido de la hermosura temporal de las cosas. Mas como la palabra de Dios, de que gozaremos en la otra vida, no se compone de una continuación o sucesión de sílabas puesto que todo en Él es permanente y uniforme, así los que participen de Él, para quienes será la vida, ni faltarán muriendo ni aumentarán naciendo, como sucede ahora respecto de los ángeles. Sigue, pues: «Son iguales a los ángeles».

De quaest. evang. 2,49

¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?

¿Cómo enfrentamos la vida? ¿Con audacia, con debilidad, con entrega, con confianza?

¿Agradecemos al Señor cada día el don de la vida? ¿Nos damos cuenta que el seguir viviendo es una creación continua, fruto de un acto constante de amor del Padre?

¿En qué ponemos nuestro éxito y triunfo en la vida? ¿Cuáles son los valores, humanos y evangélicos, que nos sustentan para seguir viviendo con ganas?

¿Convertimos los sufrimientos y contradicciones en aceptación gozosa para ir resucitando cada día más hasta llegar a la plena resurrección?

¿Qué hacemos por la vida de los demás? ¿Por la dignidad de las personas, por la vida del que va a nacer, de los niños y ancianos abandonados… de tantos que tienen un malvivir?

¿QUÉ ME HACE DECIR EL TEXTO A DIOS?

Sí, yo nunca creeré en: el Dios que sorprenda al hombre en un pecado de debilidad, el Dios que ame el dolor, el Dios que ponga luz roja a las alegrías humanas, el Dios que esterilice la razón del hombre, el Dios que bendiga a los nuevos Caínes de la humanidad, el Dios mago y hechicero, el Dios que se hace temer…, porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.

Sí, yo nunca creeré en: el Dios que ponga la ley por encima de la conciencia, el Dios que dé por buena la guerra, el Dios que cause el cáncer, el sida, cualquier enfermedad, el Dios que no saliera al encuentro de quien lo ha abandonado, el Dios que no tuviese una palabra distinta, personal, propia para cada individuo, el Dios que no tuviera misterio, el Dios que no fuera más grande que nosotros, el Dios incapaz de hacer nuevas todas las cosas…, porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.

Arias, J.

 ORACIÓN

Dios todopoderoso y rico en misericordia,
aleja de nosotros todos los males,
para que, sin impedimentos en el alma y en el cuerpo,
cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

“VIDA EM PRIMEIRO LUGAR! ”

“VIDA EM PRIMEIRO LUGAR! ”

“BRASIL”: 200 anos de (IN) dependência. Para quem?

Foi este o instigante tema que nos fez ir para as ruas de nossos bairros e gritar, orar, refletir, cantar sobre a dura realidade de nossa independência, após 200 anos.

O Grito dos Excluídos e Excluías aposta, com coragem e profetismo, na organização popular que está dinamizada através das muitas lutas por dignidade e justiça, que acontecem, a duras pena, em todo canto do Brasil. Lutas e organizações, ainda mais indispensáveis neste ano, em que o cenário político exige capacidade de diálogo e construção de saberes para compreender a realidade e assim transformá-la.

Os Mutirões pela Vida estão aí e precisam ser fortalecidos com a elaboração do Projeto Popular, a partir do Brasil que Queremos e do Bem Viver dos Povos, que nos chamam a ocupar as ruas, praças, os espaços urbanos e rurais, florestas e rios.

Se faz necessário organizar e animar as esperanças, uma tarefa urgente para todos, promovendo a educação popular e processos formativos que geram autonomia e reflexões concretas de incidência/ participação política. Nesse Mutirão do Grito não pode faltar ninguém, conclama a coordenação formada por representantes das mais diferentes Igrejas, e criada pela Igreja Católica Apostólica e Romana, demais denominações religiosas, pastorais e movimentos sociais. Todos a favor da Vida.

Os temas refletidos durante todo o percurso de mais de 3 horas foram: 1) Violência estrutural; 2) Dívida Pública, dívida social e Direitos Humanos; 3) Educação Popular e Trabalho de Base; 4) Soberania Alimentar: Agricultura familiar e o combate à Fome (nesse momento, o Brasil voltou o mapa da Fome pela ONU e, são mais de 33 milhões de famintos; 5) 3 TS: Terra, Teto e Trabalho (reflexão do Papa Francisco); 6) Democracia Participativa: Democracia Representativa (num momento em que nossa Democracia sofre toda forma de aviltamento e se encontra fragilizada pro conta de um Governo autoritário); 7) Defesa dos territórios. O Brasil que queremos deve ser espaço de todos os povos e culturas que presam pelo bem viver. É urgente estancar a violência no campo e na cidade por meio de políticas públicas e do acesso aos Direitos Humanos para todos, em especial, para os mais vulneráveis.

Mais de 6 mil pessoas participaram dessa caminhada que após iniciada em frente a Universidade Federal do Espírito Santo, caminhando até a praça do bairro de Gurigica.

Foi gratificante perceber a animação do povo, após tanto tempo de isolamento caminhar com seus irmãos por causa tão Humana-Cristã e Cidadã: continuar a luta por nossa Independência para todos.

OBS: A quadra do Centro Educacional Agostiniano foi o espaço onde, mais de 100 representantes, por várias vezes, puderam estar reunidos para organizar e levar adiante tão nobre missão: Defender a Vida em todas as situações.

Irmã Rita Cola, Diretora

LA MISIÓN EMPIEZA EN LOS PEQUEÑOS DETALLES

LA MISIÓN EMPIEZA EN LOS PEQUEÑOS DETALLES

            Este 23 de octubre celebramos el DOMUND, día mundial de las misiones con el lema “Seréis mis testigos”. Ante esta cuestionante, cada uno de vosotros está llamado a ver más allá de la realidad que estamos viviendo, porque aún en medio de todo, el amor de Dios sigue tocando a la puerta de nuestra vida para que sigamos colaborando con su proyecto de vida y nos entreguemos a la misión que nos toca realizar.

            Durante el mes, nuestra comunidad de las Gabias, España, para colaborar con este acontecimiento, empezó un pequeño proyecto.  Pues empezamos a hacer pulseritas misioneras y a venderlas en la escuela y en la Parroquia de la Encarnación de las Gabias, Granada.

            Cada una de las hermanas desde su realidad y con alegría, trabaja en este proyecto cada noche, porque sabemos que en los pequeños gestos que podamos hacer, siempre Dios está presente.

            Cada uno de nosotros somos llamados a testimoniar a Jesús, su amor y su misericordia a los hijos de esta humanidad afectada por tanta injusticia, desigualdad y violencia, ellos, sin duda, son los preferidos del Padre.

Comunidad de las Gabias

LECTIO DIVINA- TRIGÉSIMOPRIMER DOMINGO

LECTIO DIVINA- TRIGÉSIMOPRIMER DOMINGO

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas                                       19, 1-10

Jesús entró en Jericó y atravesaba la cuidad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.

Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador».

Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».

Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.

¿QUÉ DICE EL TEXTO?

En el marco de una sociedad teocrática como la de Israel, invadida por una nación extranjera y obligada a pagar pesadísimos impuestos, la figura del “recaudador” era el símbolo del renegado y mercenario al servicio del poder de Roma. Zaqueo, presentando como “jefe de recaudadores y muy rico” (v.2), polariza en su persona todas las iras de la sociedad israelita. Por eso se recalca que era “bajo de estatura” (v.3); no tenía altura adecuada, no sólo física, sino religiosa y moral, para poder ver a Jesús. Con todo, “quería ver quién era Jesús, pero no podía hacerlo a causa de la multitud” (v.3). Un “ver” parecido ha constatado Lucas a propósito de herodes (9,7-9). Pero a diferencia de Herodes que no hace nada y que espera a que se lo traigan, Zaqueo, “se adelantó corriendo y se subió a una higuera (símbolo de Israel, del que había sido excomulgado) para verle, porque Jesús iba a pasar por allí” (v.4). Con pocas palabras Lucas no ha descrito la calidad del personaje y sus intenciones.

Zaqueo se ha encaramado a la institución judía (la higuera), convencido de que desde ahí podrá ver a Jesús, a quien él identifica con todo lo bueno y mejor de la sociedad religiosa de la cual se ha auto marginado por intereses personales y crematísticos. Atento a la cercanía de Jesús, quiso “verlo” y… ¡fue visto por él! Y como para Jesús la institución judía ya ha dejado de ser un lugar santo y adecuado (de hecho, está subiendo a Jerusalén para enfrentarse con ella), le dice: “Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa” (v. 5). Jesús contrapone “el lugar, la higuera” a la “casa”. Empieza a vislumbrarse la futura casa de la comunidad de salvados provenientes de la marginación, de quien Zaqueo es figura representativa en el evangelio.

Baja de la higuera en seguida; o sea, se aleja de la institución con presteza, da un cambio, un viraje, sin demora. “La alegría” es señal, aquí, de estar en línea con el proyecto de Dios sobre el hombre.

La decisión de Zaqueo (v.8) sobrepasa con mucho lo que estaba prescrito en el Levítico 5,20-26 para reparar un fraude. Zaque está dispuesto a luchar por una sociedad más justa; él, que era símbolo personificado de la injusticia. El superrico y estafador, que se había vendido, hasta ahora por dinero, ha entrado en la dinámica del reino. He aquí la verdadera conversión: usar bien el dinero y ponerlo al servicio de la causa.

Jesús, el Hombre, viene a buscar al hombre con el fin de salvarlo de la situación de autodestrucción en la que él mismo se había sumergido. Es el Mesías de los pobres, que busca y ofrece la salvación a todos los marginados.

Ulibarri, Fl

SAN AGUSTÍN COMENTA

Lc 19, 1-10: Reprochaban al médico que entrase en casa del enfermo

Pero vas a decir: «Si tengo que ser como Zaqueo, no podré ver a Jesús a causa de la muchedumbre». No te entristezcas, sube al árbol del que Jesús estuvo colgado por ti y lo verás. ¿Y a qué clase de árbol subió Zaqueo? A un sicómoro. En nuestra región o no existe en absoluto o es muy raro que surja en algún lugar, pero en aquella zona se da mucho este tipo de árbol y fruto. Reciben el nombre de sicómoros ciertos frutos semejantes a los higos; sin embargo, se diferencian algo, como pueden saber quiénes los han visto y gustado. Por lo que indica la etimología del nombre, el equivalente latino es «higueras necias».

Pon ahora los ojos en mi Zaqueo, mírale —te suplico— queriendo ver a Jesús en medio de la muchedumbre sin conseguirlo. Él era humilde, mientras que la turba era soberbia; y la misma turba, como suele ser frecuente, se convertía para sí misma en impedimento para ver bien al Señor. Se levantó sobre la muchedumbre y vio a Jesús sin que ella se lo impidiese. En efecto, a los humildes, a los que siguen el camino de la humildad, a los que dejan en manos de Dios las injurias recibidas y no piden venganza para sus enemigos, a ésos los insulta la turba y les dice: «¡Inútil, que eres incapaz de vengarte!». La turba te impide ver a Jesús; la turba, que se gloría y exulta de gozo cuando ha podido vengarse, impide la visión de quien, pendiente de un madero, dijo: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.

Por eso Zaqueo, que quería verle, simbolizando a las personas humildes, no pone su mirada en la turba, que es impedimento, sino que sube a un sicómoro, como al árbol de fruto necio. Pues nosotros —dice el Apóstol— predicamos a Cristo crucificado, escándalo ciertamente para los judíos y —contempla el sicómoro— necedad, en cambio, para los gentiles. Finalmente, los sabios de este mundo nos insultan a propósito de la cruz de Cristo y dicen: «¿Qué clase de corazón tenéis quienes adoráis a un Dios crucificado?» «¿Qué clase de corazón tenemos?». Ciertamente, no el vuestro. La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. No tenemos, pues, un corazón como el vuestro. Pero decís que nuestro corazón es necio. Decid lo que queráis; nosotros subamos al sicómoro y veamos a Jesús. He aquí la razón por la que vosotros no podéis ver a Jesús: porque os avergonzáis de subir al sicómoro. Alcance Zaqueo el sicómoro, suba el humilde a la cruz. Poca cosa es subir; para no avergonzarse de la cruz de Cristo, póngala en la frente, donde está el asiento del pudor; allí precisamente, en la parte del cuerpo en que aparece el rubor; póngala allí para no avergonzarse de ella. Pienso que te ríes del sicómoro, pero también él me hizo ver a Jesús. Tú te ríes del sicómoro porque eres hombre, pero lo necio de Dios es más sabio que la sabiduría de los hombres. (…)

¿Por qué te extrañas, entonces, enfermo? Llama también tú a Jesús, no te creas sano. El enfermo que recibe al médico es un enfermo con esperanza; pero es un caso desesperado quien en su locura da muerte al médico. Así, pues, ¡qué locura la de aquel que da muerte al médico! En cambio, ¡qué bondad y poder el del médico que de su sangre preparó la medicina para su demente asesino! No decía sin motivo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen, quien había venido a buscar y salvar lo que había perecido. «Ellos son dementes, yo soy el médico; se ensañan conmigo, los soporto con paciencia; cuando me hayan dado muerte, entonces los curaré». Hallémonos, pues, entre aquellos a quienes sana. Es palabra humana y digna de todo crédito que Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores. A salvar a los pecadores, sean grandes o pequeños. Vino el hijo del hombre a buscar y salvar lo que había perecido.

Sermón 174, 3.5-6

¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?

 Jesús se acerca y se invita a estar contigo. Ábrele todas las puertas, aún las más escondidas de tu persona y dale las gracias porque hoy ha llegado la salvación a tu casa.
Imita la disponibilidad pronta y alegre de Zaqueo para responder a lo que Jesús te pida, porque no hay mayor motivo de felicidad y alegría que Jesús te llame y lo hace todos los días.
Tener una casa en la que habita Jesús y su salvación implica un cambio de vida:
¿Cuántas veces te has sentido mirado por Jesús, y sin embargo la respuesta la dejas pasar?
El encuentro con Jesús, puede producir murmuración en los que te rodean ¿Cómo te comportas frente a la murmuración?
El encuentro con Jesús, te pide actuar, como Zaqueo. ¿Qué es lo que te impide responder?
El encuentro con Jesús, transforma la vida ¿Cómo estás llevando el amor de Jesús a otros?
¿Qué puedes hacer para que tu familia y tus amigos abran su corazón al Maestro?

¿QUÉ ME HACE DECIR EL TEXTO A DIOS?

 Yo te creo, Dios. Te creo capaz de dar la vuelta a la cabeza, al corazón y a la vida, a todas las vidas de todas las personas. Capaz de reformar todos los planes y desviar todas las rutas. De abrir nuevos caminos. De ofrecer horizontes inéditos.

Yo te creo capaz de fijarte en quien está en la higuera; de invitarte a comer por sorpresa; de hospedarte en casa de un pecador; de repetir, hoy, la historia.

No te hagas rogar. Mírame como Tú sabes, e invítate a comer en mi casa.

Ulibarri, Fl.

ORACIÓN

Dios omnipotente y lleno de misericordia,
que concedes a tus fieles
celebrar dignamente esta liturgia de alabanza;
te pedimos que nos ayudes a caminar sin tropiezos
hacia los bienes prometidos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

JUVENTUD CUBANA

JUVENTUD CUBANA

Durante el pasado mes de septiembre los diferentes grupos juveniles de la Diócesis Ciego de Ávila celebraron sus respectivos talleres bíblicos. Cada encuentro fue desarrollado con sus distinciones en la organización, no obstante, contaron con algunas características comunes.

Los encuentros incluyeron la intervención de los coordinadores sobre diversos temas relacionados con las Sagradas Escrituras. Posteriormente se procedió a un debate entre los presentes, quienes intercambiaron sus visiones sobre el tema abordado.

Las dinámicas ocuparon un lugar fundamental en el que los jóvenes pudieron consolidar lo expuesto combinando la diversión con el aprendizaje.

En el momento final de la jornada se obsequiaron biblias a los participantes y se realizó de conjunto la oración final dando término al encuentro.

Este tipo de talleres de estudio de la biblia han sido realizados de acuerdo con la planificación de actividades establecidas por la pastoral juvenil diocesana; sin embargo, anteriormente ya se habían celebrado eventos similares bajo el auspicio de las entidades parroquiales. Es la primera vez que se efectúa como parte de una iniciativa que abarca a todas las parroquias del territorio avileño.

Agradecemos al COCC por enviar las biblias donadas a nuestros Jóvenes.

LLAMADOS A SER PROTAGONISTAS DE LA MISION, EDIFICANDO UN MUNDO FRATERNO.

LLAMADOS A SER PROTAGONISTAS DE LA MISION, EDIFICANDO UN MUNDO FRATERNO.

OBJETIVO. Vivir como bautizado con carisma sinodal, siendo protagonistas de la fraternidad universal

Contemplar: Nuestro tiempo es tiempo de esperanza a pesar de muchas contradicciones, es el tiempo en que todos los que somos bautizados, somos llamados a ser signo verdadero del Amor fraterno que Jesús dejó en a sus discípulos. Cuando los cristianos hablamos de la fraternidad, de hacer un mundo más fraterno, no hablamos de meros sentimientos que empalagan y quieren ser esos hermanos que ayudan a otros creando un paternalismo incluso hasta dependiente de los más necesitados.

El compromiso como bautizado, es la conciencia plena de sabernos llamados a ser los protagonistas de una vida comprometida con la misión y ante todo ser agentes evangelizadores que van más allá de la sacramentalización del Pueblo de Dios.

Seguimos viviendo en un mundo en que la guerra, la mentira, el engaño, el poder, la corrupción; entre otras tantas situaciones, nos muestran que no existe un compromiso serio, que la fraternidad existe para algunos pero tiene sus matices dependiendo del partido político al que se pertenezca, sociedad, grupo, etc.

La fraternidad y hermandad que Dios quiere en el mundo es totalmente diferente, la fraternidad cristiana hace que acudamos a la Palabra de Dios: a la experiencia que el pueblo de Israel tenía de la fraternidad, que más tarde sería ensanchada cuando Dios nos habló plenamente de ella por medio de su Hijo Jesús. Recordemos que en el Antiguo Testamento existía la fraternidad por sentido de pertenencia, es decir, por pertenecer al mismo pueblo que cree en el mismo Dios y que por tanto tenía que haber solidaridad entre hermanos que creían y pertenecían al pueblo de Israel. Pero en el Nuevo Testamento es Jesús mismo quien nos muestra el Amor, tiene la gran novedad: el amor al prójimo-hermano debe ser como el de Jesús (sea o no judío, samaritano, romano, gentil, sirio-fenicio, etc.), porque el amor de Cristo muestra en su totalidad: la gratuidad, universalidad, y la entrega total, (cristianos, no cristianos, más allá del ecumenismo, con aquellos que no echamos de menos: LGTBIQ+, políticos sacerdotes secularizados, ateos, las minorías).

Ya el Papa San Juan Pablo II en su encíclica Redemptoris Missio, Sobre la permanente validez del mandato misionero, menciona la característica de la espiritualidad misionera “Amar a la iglesia y a los hombres como Jesús los ha amado” (n. 89), entonces podemos decir que la fraternidad cristiana será el objetivo, lo fundante  en la vida misionera;  así  continua: “El misionero se mueve a impulsos del celo por las almas, que se inspira en la caridad misma de Cristo y que está hecha de atención, ternura, compasión, acogida, disponibilidad, interés por los problemas de la gente. El amor de Jesús es muy profundo: él, que «conocía lo que hay en el hombre” (Jn 2,25).

Por tanto si queremos ser misioneros de la fraternidad cristiana, la Fortaleza de espíritu debe ser nuestro sello y rasgo peculiar que ya había señalado San Juan Pablo II en la encíclica mencionada. Los misioneros deben vérselas con numerables pruebas, enfermedades, falta de recursos, amenazas, denuncias … que requieren todas ellas gran fortaleza de Espíritu; pero  si hay algo que el misionero debe tener, es la paciencia y fortaleza es saber que su entrega no tiene los frutos en un año o dos, puesto que se enfrenta a la inconstancia del nativo que mucha veces no está acostumbrado a la generosidad y bondad de los extraños, hay que saber esperar hasta que reconozcan el amor de Dios expresado y vivido en la fraternidad del misionero.

Proponer: 

Podemos decir que el papa Francisco en su mensaje: “Llamados a Edificar la familia Humana”, nos está recordando cuál es nuestro llamado al ser bautizados, nos recuerda nuestra misión, que pertenecemos a una Iglesia, una comunidad evangelizadora. Que al formar parte de una comunidad, vivo inmerso en relaciones con mis hermanos y hermanas y por tanto, soy custodio de su vida, responsable en el sentido más amplio del amor fraterno.

Hoy queremos vivir nuestro origen, lo primigenio que nos caracteriza como seguidores de Cristo resucitado que llenos de su Espíritu son capaces de vivir en la “variedad de sus elementos” con sus distintas clases de vocación. Nuestra convocatoria es para construir Iglesia, Una, Santa, Católica, Apostólica, Sinodal, porque es constitutivo de la Iglesia, la Sinodalidad.

Muchos nos preguntaremos ¿Cómo será eso? Pues hermanos y hermanas, tendremos que dejar de caminar en vertical, es la propuesta sinodal que nos trae nuestra vocación, el ser protagonistas no implica ser los primeros en nuestros carismas congregacionales o institutos, etc. Pienso que esta vez iremos al paso de todos, escuchando a todos, sin protagonismos superfluos, porque somos convocados a la sinodalidad, y se trata del proyecto de Dios, donde Jesucristo asume ese proyecto y ahora nosotros, por tanto, parte de Dios, que quiere más humanidad, hermandad, compromiso, fraternidad, ruptura y desgarro de mentalidades heredades y viejas.

Para ser los protagonistas de la misión, tendremos que recurrir a algo ya muy conocido por todos, pero que no siempre asumimos, el punto es, el desafío hoy es la HUMILDAD, como valor supremo para una verdadera convivencia fraterna, donde todos son llamados a SER, donde el Amor se hace realidad más allá de las diferencias y nos permite ser evangelizados y evangelizar. La verdadera fraternidad debe llevarnos a ser conscientes del mundo en el que vivimos y su cuidado, porque la fraternidad nos lleva siempre a mirar por “El bien común”, donde el agua ya no es mía porque la pago y me conformo con que no me falte porque tengo derecho de recibirla al vivir en una ciudad, así con la energía eléctrica, los alimentos, el gasto innecesario en tecnología, etc.

Una cuestión más, es que si caminamos juntos, no es ir mudos y sin mirarnos, aquí jugará un papel muy importante la escucha, recordad que la corresponsabilidad recibida en el bautismo es ser profetas que ven y escuchan al gran Pueblo de Dios, por tanto es una escucha incluyente, que vela por los que menos valen o no echamos de menos en la vida, porque el saber escuchar cobra la importancia de hablar con valentía, la línea es saber vivir la diversidad de este Pueblo al que yo también pertenezco, y escuchar a nuestros hermanos LGTBIQ+, escuchar más a la mujeres, los divorciados a quienes nos dicen que podemos renovarnos, escuchar el contexto social y cultural del mundo de hoy (siempre hablamos de los signos de los tiempos, pero no hacemos caso).

Queridos hermanos y hermanas, estamos en tiempos del Espíritu que nos llama a tener MÁS apertura, alegría y disponibilidad, tenemos todos los retos y oportunidades todas que nosotros no nos metemos por nuestra falta de riesgo y profetismo, porque siempre lo hemos hecho así o no vayamos a violentar; seguimos poniéndonos trabas y limites que nos llevan a no tener presencia pública sino privada y además con poca credibilidad. Entonces nuestro estilo de vida tendrá que ser auténtico, libre de ataduras y prejuicios.

Algo más, recordemos que nuestro tiempo está lleno de medios de comunicación, que tienen mucha fuerza tanto para lo bueno como lo malo, por tanto, es importante saber escuchar y también dialogar del sentido de nuestro bautismo de forma más abierta, más cercana, no somos privados, somos públicos, así como Jesús no es sólo de los cristianos, porque “Juan le dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía.  Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de mí (Mc 9,38-39). Si queremos la verdad, llevemos la palabra de la verdad, evitamos así la manipulación, fomentemos la formación y buena formación universal, con una conciencia clara y recta.

Vamos a caminar en horizontal, como Iglesia que abraza y se expone con sus hermanos, la presencia pública no deja de ser una forma de desarrollar ese compromiso bautismal y esa corresponsabilidad de la Iglesia, dejar nuestros miedos, cultivar la escucha y el diálogo permanente, con naturalidad, con cualquier realidad social, hablar con honestidad y humildad, provocan mayor cercanía a las personas.

Por tanto celebremos juntos si “caminamos juntos”, la Comunión, decidamos en comunidad, a luz del evangelio, orando y claro discerniendo, dejemos de ser los sacerdotes y religiosas o religiosos que lo dicen todo, lo organizan todo y el laico sólo ejecuta, ellos tienen proyectos frescos y llenos de Espíritu que nos pueden ayudar a ser Comunión.

Frente a la corresponsabilidad en la misión, nos toca en muchos lugares formar agentes de pastoral profesionales en las distintas dimensiones que se necesiten y tener en cuenta que todo trabajo también merece su salario. Sigamos teniendo el diálogo ecuménico porque el Espíritu nos llevará a la verdad.

Discernir:

Para caminar juntos, tendremos que dialogar para servir mejor y abrir puertas, seamos personas que acogen respetuosamente, con una mente de cultura pluralista, tenemos tan metida la teoría pero la práctica es más costosa, requerimos de mucha salida de nosotros mismos y la Sinodalidad que propone el Papa Francisco es la respuesta que ha suscitado el Espíritu y esto requiere de tiempo, formación, conocimiento de la realidad, comprensión. En esto estamos la minoría porque tenemos miedo al escándalo o a la mala interpretación de las acciones que se realicen. Es verdad que tenemos que asumir la responsabilidad de nuestras actividades, pero no nos limitemos a potenciar sólo lo propio, ayudemos a otros a alcanzar los suyos, hagamos consenso, es decir, “Comunión, participación y misión” (Del texto por una Iglesia sinodal del Papa Francisco).

Tengamos la mente abierta, recordemos que las propuestas que hagamos tendrán que ser evaluadas, revisadas, para poder decidir; pues también habrá que cambiar algunas cosas, nuestra aportación tendrá que ser responsable.

Dejemos de ser ingenuos, tendremos que formarnos en Sinodalidad y de eso está lleno el Nuevo Testamento, seremos educados para la formación de la persona humana, del cristiano, las familias y las comunidades, comenzando por los que formamos y conformamos la Iglesia.

“El camino de la Sinodalidad, es el camino que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio” (Papa Francisco). Tendremos que superar ciertas estructuras mentales y no tan mentales con respecto a nuestra estructura jerárquica en la Iglesia. Los pastores de cada arquidiócesis o diócesis tendrán que oler más a sus ovejas, entrar más en comunión colegial con el Obispo de Roma para garantizar los procesos y actos sinodales que se realicen. Resulta esencial la formación de los que llamamos fieles laicos, nos urge reaprender y renovarnos para aprender a discernir y participar. Seamos más que meras consultas, aunque sabemos que las decisiones finales las tomen los obispos, ellos tendrán que escuchar a sus ovejas, a sus laicos, a su pueblo que grita cada vez más fuerte y quiere con toda seguridad ser escuchado, y si Dios escucha, ¿por qué nosotros desde dentro acallamos voces? Y si yo siento esa mirada de Dios ¿Cómo respondo yo? ¿Cómo acojo esta mirada, qué provoca en mí y  a qué me impulsa?

Celebrar:

Hermanos y hermanas hagamos realidad la Sinodalidad a que somos convocados, diría a la llamada de la Sinodalidad desde la vocación que se nos ha otorgado, seamos esa fraternidad que crea lazos infinitos y no sólo con toda la humanidad sino con la misma creación en la que vivimos, cuidemos de ella que también vive y respira, donde queremos caminar juntos,  no hay otro mundo para nosotros sino aquí y ahora para transformarlo en un “mundo para todos de forma más sostenible y responsable (Laudato Si).

Agradezcamos a Dios por este tiempo, porque todo tiempo es Gracia, por el don de la vocación fraterna y sinodal en cada uno de los que vivimos en esta tierra. Agradezcamos las virtudes, los carismas, el testimonio alegre y esperanzador de tantos que hacen el bien aún sin profesar una religión. Sigamos siendo signo escatológico, memoria Iesu.

 María Luisa Ortiz Benítez

Misionera Agustina Recoleta

 

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Un mensaje para ti

EL CENTRO DE UNA VIDA ENTREGADA

EL CENTRO DE UNA VIDA ENTREGADA

“Jesús los eligió para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar”. (Mc 3, 14)

Siendo elegidas por el Señor en un encuentro profundo, es posible una respuesta profunda donde el ser se compromete en su totalidad a una donación humilde, que permite una transfiguración con el Señor y que después del encuentro nos envía para predicar a su pueblo para continuar con la misión que él realizó cuando estuvo entre nosotros.

El encuentro significa tener un centro que mueve toda la vida, en todo momento, en cualquier lugar, con quien sea; significa ser misioneras obedientes por amor, caminando sostenidas, interpeladas e iluminadas por la Palabra de Dios y con el corazón contemplando al Señor en la cruz, fuerza y motor para que cada paso a dar tenga sentido.

La vida es con Cristo, en Cristo y para Cristo. Él, que nos envía, es nuestro centro, pero llega a ser el centro cuando hay una verdadera entrega de un corazón dócil, sincero, disponible a la voz de Dios y un corazón enamorado que es capaz de darlo todo por quien lo dio todo por amor para nuestra salvación. En conclusión, la vida es Cristo, y poder hacerlo realidad, es Gracia.

Juana Rosario Toc Rosales, Novicia MAR

DONDE HAY CARIDAD Y AMOR

DONDE HAY CARIDAD Y AMOR

Nosotras, las novicias, tenemos semanalmente clases de manera presencial en el CER  (Centro de Estudios para Religiosos). Es una experiencia muy gratificante, ya que en los últimos años la pandemia ha limitado el contacto con los demás. Poder dialogar, compartir y aprender juntos con los compañeros, es un verdadero regalo de Dios, que me hace ver mas claro  cada día que hay que construir fraternidad, valorar la presencia y la vida de cada uno.

No hay dudas de que estudiar de manera presencial es mejor que virtualmente, pues es mayor la posibilidad de aprendizaje, de interacción y también estimula muchas cosas buenas en uno mismo, como por ejemplo: la amistad, el esfuerzo, la creatividad, el amor, el respeto, la prudencia, la solidaridad y muchas cosas más. Es un espacio privilegiado que tenemos para nuestro crecimiento.

En nuestras clases he podido sentir esa cercanía con los demás, también he sentido esa ayuda en el proceso de formación que estoy viviendo, pues junto a nosotras están nuestros compañeros que se encuentran en la misma etapa  y que también viven su vocación, están buscando responder fiel y generosamente al Señor. Allí compartimos nuestras dificultades, inquietudes, dudas, además de nuestras experiencias de comunidad, de oración y de todo aquello que nos ayuda a crecer en nuestro “Sí” a Dios. Allí también está el propio Señor formándonos y guiándonos hacia Él.

Eduarda Bento, Novicia MAR

LA FUERZA DEL AMADO

LA FUERZA DEL AMADO

Es tal la fuerza del amor que transforma al amante en la imagen del amado. San Agustín, De div. quaest. 83, 35. La experiencia del amor, hace libre a quien busca amar, es una búsqueda constante donde hay que conocerse y vencerse a sí mismo, en el egoísmo, vanidad, etc. Es todo un proceso para encontrar el verdadero AMOR que es Dios. El, que motiva el corazón a buscarlo, a conocerlo, a amarlo y a disponerse para vivir la verdadera docilidad a su voz.

Solo siendo dócil el Señor puede actuar, pues es decirle “toma lo que es tuyo, que es mi vida”. Así Él va purificando las ideas, los pensamientos, los sentimientos, las motivaciones llegando al punto de que todo el ser comience a sintonizarse con los mismos sentimientos de Jesús.

El camino es una aventura, pero en la que no vamos solas, en cada paso somos testigos de la fuerza del amor que transforma la propia vida y somos testigos de la trasformación en la vida de las demás, también somos testigos de la fidelidad del amado que nunca falla.

 Juana Rosario Toc Rosales, Novicia MAR